De pastor masái a guía de safari
Crecimos en una comunidad masái del norte de Tanzania, en la misma zona que hoy rodea los parques por los que conducimos. Salimos de la comunidad al casarnos, aprendimos inglés y después español, y empezamos a trabajar de guías.
De eso hace veinte años. Por el camino llegaron dos hijas, y seguimos bendiciendo la mesa antes de comer en mitad del Serengeti.
Lo que no se aprende en un curso
Encontrar animales en la sabana no es cuestión de suerte ni de radio. Es saber en qué árbol duerme una manada concreta, a qué hora baja a beber y por dónde se mueve cuando cambia el viento. Eso son años en el mismo sitio.
Quien ha viajado con nosotros cuenta siempre la misma escena: cruzarse con otro vehículo dando vueltas sin saber adónde ir, mientras nosotros ya íbamos derechos a la acacia correcta.
Por qué existimos
Hay muchísimos operadores de safari en Tanzania, pero casi ninguno atiende en español y casi todos venden a través de agencias de Europa o Estados Unidos que añaden su comisión encima del precio.
Nuestra idea es simple: que el viajero hispanohablante hable directamente con quien va a conducir el vehículo. Nos ocupamos de todo lo de aquí —alojamientos, entradas, actividades, rutas— y atendemos en español a quien escribe. Sin escalón intermedio.
No somos una empresa americana ni un intermediario español. Somos de aquí, y te lo contamos en tu idioma.



