Cómo es la mañana
Te recogen del alojamiento sobre las cuatro y media de la madrugada, todavía de noche. En el punto de despegue el globo está tumbado en el suelo y los quemadores lo van inflando: solo eso, con la llama iluminando la lona en mitad de la oscuridad, ya merece el madrugón.
Se despega justo antes del amanecer. El vuelo dura alrededor de una hora y se va bajo, a veces a pocos metros de la hierba, y de pronto el piloto sube y se ve la llanura entera hasta el horizonte. No hay motor: se oye el silencio y los animales de abajo.
Al aterrizar hay desayuno en pleno campo, con mesa puesta en mitad de la nada, y te vuelven a dejar en el coche para seguir con el safari del día.
Cuándo reservarlo
Los globos vuelan casi todo el año en el Serengeti, pero las plazas son pocas y en temporada alta se agotan con semanas de antelación. Conviene decidirlo al reservar el safari, no sobre la marcha.
El vuelo depende del viento: si la mañana no acompaña, se cancela y se devuelve el dinero. Por eso conviene ponerlo en un día que no sea el último, para que quepa un segundo intento.
Qué hay que saber
Se vuela de madrugada y a esa hora hace frío de verdad, aunque luego el día pase de treinta grados. Chaqueta, siempre.
La cesta se comparte con otras personas: es la única parte del viaje que no es privada. Suelen ir entre ocho y dieciséis pasajeros repartidos en compartimentos.
Es la actividad más cara del safari con diferencia y va aparte del precio del viaje. Te damos el precio exacto del año en curso al preparar el presupuesto.





