El río lo explica todo
El río Tarangire es la única agua permanente de una zona enorme. En la estación seca, de junio a octubre, todo lo que vive en un radio de kilómetros baja a beber aquí, y el parque se convierte en un embudo: manadas de cientos de elefantes, búfalos, cebras y ñus concentrados en las orillas.
En temporada de lluvias pasa lo contrario: hay agua por todas partes, los animales se dispersan y el parque se vacía bastante. Es el único de los cuatro donde la época cambia radicalmente lo que vas a ver.
Los baobabs
Los baobabs de Tarangire tienen cientos de años, algunos más de mil. Son árboles absurdos: tronco hinchado de varios metros de diámetro para almacenar agua y unas ramas arriba que parecen raíces, lo que les ha valido el apodo de árbol del revés.
Muchos tienen cicatrices en el tronco, marcas de los colmillos de los elefantes que los rascan para sacar la pulpa húmeda de dentro cuando no hay agua.
Leones en los árboles
Tarangire comparte con el lago Manyara la rareza de los leones que trepan a los árboles. Nadie tiene del todo claro por qué lo hacen —para escapar de las moscas, para tener sombra con corriente, para ver mejor—, pero es de los dos sitios del norte donde pasa con frecuencia.
También hay pitones en las ramas, que es aún más raro de ver y bastante más difícil de encontrar.







